Sentir el sentimiento
No me queda más que llorar hasta que mi pecho se canse, hasta que se aplaste, hasta que yo ya no exista. No me queda más que dejar que pase la tristeza, aun si eso significa dejar que asfixie cada parte de mi conforme completa su recorrido.
El dolor tan grande que me causa la ausencia de mis bebés, de mis niños, mis hijos... ese dolor tan abrumador que me consume cada que me vienen los recuerdos se hace mucho mayor cuando no puedo nisiquiera contar con el leve consuelo de sus voces.
Y sola, desconsolada en un momento fugaz e intenso, no queda más que dejarlo ser, dejarlo estar, dejarlo fluir y dejarme sentir. Abrir las lágrimas que parecieran infinitas hasta que dejen de ahogar mi interior.
Una noche descontrolada atormentada por un pesar desmedido se llena de recuerdos, culpas y deseos; de esperanzas, sueños y tormentos.
Y en medio de todos esos contrastantes momentos no me queda nada más que solo sentir el sentimiento.
Llorar hasta quedar exhausta, hasta poder dormir y solo dormir.
El dolor tan grande que me causa la ausencia de mis bebés, de mis niños, mis hijos... ese dolor tan abrumador que me consume cada que me vienen los recuerdos se hace mucho mayor cuando no puedo nisiquiera contar con el leve consuelo de sus voces.
Y sola, desconsolada en un momento fugaz e intenso, no queda más que dejarlo ser, dejarlo estar, dejarlo fluir y dejarme sentir. Abrir las lágrimas que parecieran infinitas hasta que dejen de ahogar mi interior.
Una noche descontrolada atormentada por un pesar desmedido se llena de recuerdos, culpas y deseos; de esperanzas, sueños y tormentos.
Y en medio de todos esos contrastantes momentos no me queda nada más que solo sentir el sentimiento.
Llorar hasta quedar exhausta, hasta poder dormir y solo dormir.
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